El pasado 18 de agosto, estuvimos en la socialización de Rockera, una escultura monumental en bronce concebida y donada a Bogotá por el artista bogotano Maquiamelo, como homenaje a los 30 años del Festival Rock al Parque, uno de los encuentros musicales más representativos de la capital y del país.

La obra, que será inaugurada el miércoles 7 de octubre de 2026 en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, busca convertirse en un nuevo ícono de la cultura rock y permanecer en el espacio público como símbolo de la historia, la memoria y la identidad construidas alrededor del festival.

Con 3,87 metros de altura, una base en granito y un peso estimado de 1.200 kilogramos, Rockera fue elaborada mediante la técnica de bronce a la cera perdida, a partir de 350 kilos de bronce «vainilla», obtenido de balas recicladas marcadas por la violencia que ha atravesado a Colombia. Este material establece un vínculo entre la transformación artística, la memoria y la posibilidad de resignificar elementos asociados a la historia del país.

La escultura representa a una «rockerita», figura que evoca a las juventudes y a la identidad de una comunidad que ha encontrado en el rock una forma de expresión, encuentro y construcción cultural. Cada uno de sus elementos conecta el lenguaje artístico con el espíritu del festival.

Los audífonos simbolizan la música rock como lenguaje universal, capaz de conectar generaciones y trascender fronteras. Los taches reinterpretan símbolos como la aureola y la corona de puntas, incorporando elementos característicos de la estética rockera. La estrella en el ojo izquierdo aporta otro componente simbólico a la obra, mientras que la placa conmemorativa de su pedestal rendirá tributo a las bandas invitadas, locales y distritales que han pasado por los escenarios de Rock al Parque.

Además, el pedestal contará con un código QR que permitirá acercarse a la información relacionada con la obra y su significado, ampliando las posibilidades de interacción con este nuevo referente cultural.

Rockera es una representación artística de tres décadas de música, expresiones juveniles y cultura. Una obra que reconoce a las agrupaciones que han contribuido a construir la identidad del festival y que convierte su memoria colectiva en un símbolo permanente para Bogotá y las generaciones que encuentran en el rock una forma de vivir y expresarse.